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jueves, 3 de octubre de 2013

Contra la ansiedad... proactividad



Foto: Dipu. Descargado de stock.SCHNG

Una de las emociones que más estoy sintiendo estos días es, sin duda, la ansiedad. Es una emoción con mala prensa, y es probable que se deba principalmente a dos motivos: el primero es por las compañías que frecuenta, suele aparecer junto con el miedo, y subjetivamente se puede experimentar con angustia. Miedo y angustia, no son buenos compañeros para ser una emoción deseable, no obstante, como veremos, esto no es del todo cierto.
El segundo motivo de su mala prensa es que no se conoce demasiado bien y por ello en ocasiones no se aprovecha su función. Desconozco si Daniel Goleman la ha tratado en su bestseller "Inteligencia emocional", yo la conozco por mis estudios de psicología, y si se profundiza un poco en esta emoción, se puede sacar mucho provecho de ella.
Conozcamos un poco más de la ansiedad y por qué la selección natural la ha conservado generación tras generación hasta nuestros días.

Definición de la ansiedad:
La ansiedad es una emoción o proceso que surge ante la previsión de un evento o situación de peligro, al contrario que el miedo que aparece cuando el peligro es inminente. Esta característica preventiva le proporciona un gran valor adaptativo, ya que permite al organismo ponerse a trabajar de manera anticipada para tratar de evitar el riesgo, neutralizarlo o afrontarlo de la mejor manera posible.
¿Cómo trabaja la ansiedad? Normalmente, cuando funciona correctamente, mejora el rendimiento y la capacidad de adaptación. Su función es la de recopilar los recursos fisiológicos necesarios para hacer frente a sucesos futuros. Por ejemplo, focaliza nuestra atención en el problema, para poder buscar una solución y dejar el resto de cuestiones menos importantes, de esta forma nuestros recursos cognitivos pueden centrarse en la búsqueda de la solución. 
La ansiedad trabaja a menudo de forma que no la notamos, y es que si funciona bien no es una emoción desagradable, al contrario, nos dota de la energía suficiente para afrontar los problemas cotidianos. Solamente la percibimos de manera consciente cuando el sistema (nosotros mismos) no está funcionando de manera óptima y esta es una señal muy útil que debería de servirnos para tomar consciencia de lo que está pasando. Por eso se asocia a experiencias desagradables, porque solo la percibimos cuando no le hacemos caso.
¿Que es lo que me preocupa? ¿Que puedo hacer? ¿Por dónde empiezo? Tendremos que tomarnos muy en serio estas cuestiones y tratar de responderlas si no queremos que la ansiedad se transforme en un estado patológico. Hemos de comprender la ansiedad y aprovecharla, no defendernos de ella. Has de ser sincero contigo mismo y aceptar lo que tu cuerpo te está diciendo. Tomar acción, es la mejor forma de afrontar la ansiedad y sacarle partido.

Foto: Lyubena Gospodinova. Descargado de stockvault.net

Proactividad:

Hay que moverse y actuar pero no "a lo loco". Personalmente los primeros días he optado por centrarme en cuestiones pragmáticas, que no requieren demasiada decisión, así rebajo la ansiedad y dejo que la nueva situación se vaya acomodando (o más bien yo a ella). Por ejemplo, aproveché para apuntarme como demandante de empleo, recopilar documentación que me pedían, solicitar la prestación por desempleo, etc.. en general, aquellos temas que no requerían la toma de decisiones importantes.
El motivo de actuar así es que son cosas que tenemos que hacer hacer y contribuyen a la ansiedad, ya que tenemos un tiempo máximo para arreglar estos temas y como nunca lo había hecho contribuía a la ansiedad generalizada.
No voy a profundizar en la proactividad, ya que es un tema muy importante y requiere su propia entrada en este post, pero si quiero que quede claro, que cuando notamos que el nivel de ansiedad está subiendo es el momento de pararse un momento, hablar con alguien cercano y ordenar temas pendientes. Luego, actuar; al cuerpo no se le puede engañar y si no actúas, la ansiedad aumentará y finalmente se transformará en miedo y controlará tu vida, en lugar de controlar tú tus elecciones.

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