"El hombre es, por naturaleza, un animal de costumbres. Cuando buscamos una vida predecible que se ajuste a nuestra 'zona de comodidad', confiamos en la rutina y, en la mayoría de los casos, en nuestras pautas de pensamiento aprendidas".
"En busca del sentido", Alex Pattakos, 2009.
Si tu trabajo anterior (o tus estudios) tenían unos horarios definidos y tu vida era prácticamente un calco de días y sucesión de semanas similares... (la mía era así) es probable que te encuentres un poco perdido y tengas la sensación de que no aprovechas el tiempo... A mi me pasa.
En parte creo que se debe a que llega un momento en que ya no nos planteamos ni tan siquiera el sentido de lo que hacemos, simplemente nos dejamos ir. Ahora tengo que pensar, la falta de rutina me obliga a ello. Cada día es diferente, puedo elegir, tengo opciones y he de ponerme de acuerdo con mi mujer, pensar qué es lo que quiero hacer, buscar tiempo... justo cuando más tiempo tengo.
Es una paradoja, ahora que tengo el tiempo que antes me faltaba, más siento que no me llega. Lo he estado pensando y creo que la clave está en la cita inicial. No tengo la costumbre de llevar las riendas de mi vida, ella sola se había ido configurando y me he dado cuenta de que antes de quedarme en paro, era mi vida la que me llevaba a mi. ¿Que sentido puede tener una vida que no es la tuya? ¿Que sentido tiene vivir una vida que te dan prefabricada? Lo más interesante es que hasta que no nos encontramos aquí, raramente caemos en la cuenta de esto. Estamos inmersos es nuestra vida fácil y cómoda, hecha de un modelo con dos o tres días diferentes que se van sucediendo una y otra vez.
Me he propuesto aprovechar que he visto todo esto claramente, para comenzar a tomar las riendas de mi vida y dirigirla yo mismo. Da vértigo ya que no tengo la costumbre, pero quiero descubrir qué es lo que yo quiero. Dónde me gustaría estar dentro de seis meses y trata de llegar ahí. En un viaje lo primero es el destino, la meta (aunque sea una parcial), una vez que tenga mi meta, las etapas aparecen por si mismas, las prioridades, el orden...
Tengo la esperanza de que del caos emerja el orden, como ocurre en la naturaleza, de forma espontánea: cuando tenga clara mi meta, los objetivos aparecerán solos, y los pasos para alcanzar cada etapa tendrán un orden lógico, entonces podré encontrar mi nuevo ritmo, gestionaré mejor mi tiempo (porque ya se cual de todas mis ocupaciones es la siguiente) y estaré recorriendo el camino que quiero recorrer. Lo haré de manera consciente, con un sentido, dirigido a un destino, viviendo realmente mi vida.

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